| Análisis heurístico de Uno-e |  | |
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En las páginas para clientes, en las que es necesario un registro previo, los problemas de usabilidad observados en la zona abierta persisten. Señalaremos únicamente algunos adicionales que hemos descubierto realizando las operaciones más comunes.
El primer problema que encontramos es la definición de las claves que proporciona Uno-e.com a sus clientes. La entidad facilita tres códigos:
- Clave de usuario: es un código alfanumérico de 8 caracteres, sencillo de manejar. Por ejemplo, 1gpo4j8m.
- Clave de acceso: es un código alfanumérico de 8 caracteres. Sin embargo en este caso se utilizan letras mayúsculas que ofrecen grandes problemas. Por ejemplo, EJ07HI9P. Cuando el usuario quiere acceder al área reservada, el sistema le pide 2 caracteres de los 8 que tiene la clave. Las principales incidencias que motivan errores que impiden entrar en el área reservada son la utilización de las letras mayúsculas y la confusión del número 0 y la letra ó mayúscula. El usuario no sabe que caracter ha introducido ya que es una clave de acceso (aparece **) y la probabilidad de error es elevada. La solución a este problema consiste en la utilización de un código alfanumérico en letras minúsculas.
- Clave operativa: es un código alfanumérico de 12 caracteres con letras mayúsculas (Por ejemplo: EG6H0RTO2RGO). En este caso el problema se agudiza por incluir más caracteres.
Uno-e puede argumentar que la solución pasa por cambiar tus claves y que, además, es recomendable. Sin embargo, si la primera vez que el usuario trata de conectar con el sistema, éste le impide la entrada por falta de usabilidad en una contraseña, la confianza en la entidad y en la parte reservada que el usuario va a encontrar disminuye.
Además, si se desea cambiar alguna de las claves y se pulsa en la opción correspondiente, aparece una página con la frase "Seleccione del menú la opción que desee modificar" que confunde al no existir esas opciones en el menú. Si pulsas en una repetitiva opción "Cambio de claves" aparece desplegado el submenú con las opciones de cambiar el "Código de usuario", la "Clave de acceso" y la "Clave operativa". ¿Por qué crear estos posibles equívocos y, además, obligar a un clic más, si podían mostrarse en la página primera "Cambio de claves" las tres opciones? ¿Por qué se utilizan dos títulos distintos, "Cambio Claves" y "Perfil", cuando el contenido de las páginas es el mismo? (Ver figuras 11 y 12). |
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| Figuras 11 y 12: Cambio de claves |
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Una vez en el área reservada, la navegación es confusa. El menú de navegación principal continúa apareciendo en la parte inferior, zona poco visible y poco destacada. La opción "Productos" cambia su nombre por la de "Operaciones" y aparece una nueva opción que es "Ofertas". Sin embargo, al ser el mismo menú visualmente que en la parte pública parece que al elegir una de las opciones generales de navegación sales de la zona privada. Es conveniente distinguir visualmente las dos áreas, la de acceso libre y la reservada, para evitar posibles confusiones. Para ello se podrían utilizar distintos colores en la barra de navegación para el área publica y el área reservada, distinguir claramente los nombres de las opciones de navegación en ambas áreas o cambiar la estructura navegacional para incidir en esa diferencia. Por ejemplo es incomprensible que en el área de navegación pública la opción "Mi cartera" te lleve a una página explicativa, cuando los usuarios se figuran que pinchando en ese enlace entrarán en su cuenta reservada o al menos en opciones de personalización.
En la navegación en el área reservada, al igual que en la pública, no se destaca claramente en qué lugar se encuentra uno situado, lo que se puede pinchar y lo que no es enlace y cómo se debe actuar.
Si analizamos la forma de realizar operaciones, al entrar aparecen los detalles de "Mi cartera" con la opción siempre visible en la parte superior derecha del dinero que tienes disponible para invertir (ver figura 13). Pero no aparece claramente destacado qué se debe hacer para ver el saldo disponible o como contratar una cuenta o un fondo. |
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Figura 13: Entrada en el área reservada |
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| Investigando y pinchando en diversos sitios de la página se llega a la conclusión de que debemos pinchar sobre el símbolo > para tener acceso a la cuenta. Pero aún, tendremos que realizar otros dos clics para tener la opción de ver movimientos, contratos, transferencias, traspasos y cancelar (Ver Figura 14). |
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Figura 14: Visualización de la cuenta |
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| Aún más difícil resulta encontrar la forma de contratar nuevos servicios. Para ello debemos dejar la barra de navegación local de "Mi cartera", como si la operación que se va a realizar no tuviera nada que ver con la cartera del cliente, y pinchar en la opción "Operaciones" del menú principal. En esta opción ya aparecen claramente destacados los servicios que ofrece el banco para contratar "Fondos", "Valores", "Depósitos", "Cuentas", "Tarjetas de débito", "Hipotecas" y "Tarjeta Uno-e American Express" (Ver Figura 15). |
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Figura 15: Menú "Operaciones" |
| En general, resulta complicado navegar y operar por la parte reservada del sitio. La arquitectura informacional obliga al usuario a aprender una nueva forma de navegar y unas rutas distintas a las de una navegación más funcional siguiendo los estándares. |
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