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La introducción de Internet se observa con reticencias por el gran público
debido al coste que supone para un particular conectarse,
la falta de seguridad percibida en el medio o la falta
de infraestructuras técnicas. Pero el boom
de Internet está por llegar y se fundamenta
en la socialización de este medio interactivo.
Siempre que una tecnología se asocia a una forma de
vivir tiene un crecimiento exponencial y los costes
asociados parecen menos evidentes. El ejemplo indiscutible
de esta circunstancia es la fiebre que se vive con
el teléfono móvil. Hasta hace escasamente un año parecía
un elemento innecesario y snob, pero de entonces a
ahora se ha convertido en imprescindible y parece
imposible salir de casa sin él.
Al igual que ha pasado con el teléfono móvil, la forma de "vivir Internet"
está a punto de aflorar en nuestro país, de convertirse en una necesidad
más. Se dan las condiciones apropiadas, ya que hay muchos pioneros introducidos
en la red que comunican a sus conocidos las ventajas que obtienen en Internet
informándose o comprando en cierta tienda virtual a unos precios mucho
más bajos, y tan importante como esto es que los medios de comunicación
masivos como la televisión, la radio y la prensa escrita también se han
hecho eco de la proliferación de Internet y todos los días aparecen nuevas
informaciones sobre la red de redes.
Sin embargo, la aventura no se abre solamente a los particulares. La espectacular
evolución de la tecnología digital fuerza
también a las empresas a repensar su modelo de negocio y adaptarse.
Quizá un particular pueda elegir su forma de vida alejada de Internet,
aunque se convierta en una persona apartada de la inmensa masa social,
pero para una empresa es mucho más complicado porque el estar en Internet
no es fácil, no es barato, pero lo más importante de todo es que no es
opcional.
En los procesos de cambio y evolución suele haber tres clases de empresas:
aquellas que hacen que las cosas ocurran; aquellas que esperan que las
cosas ocurran; y aquellas que se asombran por lo que ha ocurrido. El desarrollo
de Internet va a poner a prueba a todas las empresas tradicionales en
este sentido. Estas empresas están siendo sorprendidas por el vertiginoso
crecimiento de los sistemas de comercio electrónico que están forzando
cambios estructurales en los mercados y sólo las más rápidas y hábiles
en su implementación estratégica serán competitivas en el nuevo entorno
económico.
En Internet la velocidad de implementación resulta decisiva, un año de
vida real equivale a 7 en la vida online, y cuanto mayor sea el tiempo
que una empresa líder tradicional permita trabajar sin su competencia
a la pequeña empresa online mayores serán sus posibilidades de liderar
el mercado mañana.
Probablemente, usted no querrá ser el último en probar. Internet está ahí,
nadie lo puede parar porque es de todos y es el futuro.
Por Miguel
Ángel Arias
Emergia.net |