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Más allá de los vaivenes financieros de los mercados tecnológicos,
Internet es una realidad ineludible. La cumbre europea de Lisboa, y sus
posteriores desarrollos, han dado carta de naturaleza a la red en Europa
y se espera un proceso exponencial
en su implantación.
Actualmente está cambiando el funcionamiento diario de
numerosas industrias y empresas en todo el mundo y muchas de ellas están
rediseñando sus estrategias para adaptarse al nuevo medio tecnológico,
incluso las industrias representativas de la economía tradicional como
la automovilística.
Internet ha creado un nuevo entorno competitivo en el
que la competencia está a sólo un clic de ratón de distancia. ¿Ante los
millones de páginas web que se le ofrecen a los usuarios cuando acceden
a la red por qué van a preferir una a otra? Se hace más crucial que nunca
la satisfacción del cliente, conocerlo, identificar los servicios
y productos que requiere y atraer su atención y retener su lealtad. Para
ello, hay que diseñar el sitio web para facilitar a los visitantes su
navegación y una eficaz experiencia en el uso de Internet.
Si usted ha utilizado Internet, cuántas veces ha esperado,
impaciente, ante la pantalla o calmado la espera hojeando algún libro
o revista; cuántas veces no ha pensado que algo no funciona por la tardanza
en aparecer las imágenes, o se ha sentido frustrado por haber perdido
el control, aprisionado por no poder salir de la página. A menudo aparecen
errores de Java, páginas no encontradas, imágenes centelleantes o múltiples
colores que hacen imposible la lectura. Por no hablar del contenido descubierto,
en resumen, tiempo perdido y enfado acumulado.
Cuando accedemos a muchas páginas digitales no se puede
adivinar qué hace la empresa anunciada ni qué ofrece a los visitantes.
Es como acudir a un centro comercial sin indicaciones que nos señalen
dónde están las distintas secciones o dónde podemos conseguir lo que buscamos.
O que tiene unos signos indicadores tan arbitrarios o particulares que
nos son inútiles.
Las páginas deben ser claras y tener la información bien
organizada, sin las menores distracciones posibles. El objetivo del diseño
visual no es impactar sino ayudar al navegante. Los usuarios deben
estar orientados en todo momento. Deben saber dónde están, dónde han estado,
para no repetir pasos, y a dónde pueden ir, sin perder tiempo saltando
de una página a otra. Algunas normas ya estandarizadas, como señalizar
con el mismo color los enlaces a otras páginas, son transgredidas por
algunos diseñadores. Sería como saltarse las normas de tráfico, que facilitan
la circulación.
Un objetivo del diseño, según esta nueva perspectiva
centrada en el usuario, es optimizar el tiempo del navegante. Dadas
las limitaciones tecnológicas actuales la visualización de las páginas
es a veces desesperadamente lenta. Es decisivo tener en cuenta este factor
al construirlas. La pérdida de la capacidad de concentración y nuestro
escaso tiempo disponible demandan considerar la velocidad como un criterio
fundamental. Vulnerarlo supone una clara falta de consideración hacia
el sufrido usuario de la web.
Unas páginas desordenadas, confusas y lentas, en las que
el navegante no consigue los resultados deseados, la información buscada
o la compra pretendida, serán abandonadas. Y lo que es peor: no repetirá
visita por la mala experiencia vivida. Las segundas oportunidades cuestan
muchos esfuerzos a las empresas en Internet. Todo ello deja al promotor
del sitio web una oportunidad perdida y un dinero gastado inútilmente.
Con un buen diseño, basado en criterios científicos y
en el sentido común, como el enfoque que se propone, Internet es una herramienta
excelente para conseguir los objetivos propuestos. Esto tiene un nombre:
"usabilidad",
palabra traducida con calzador del vocablo inglés usability. Cuando se
convierta en moneda común los navegantes web agradecerán que los diseñadores
piensen más en los sufridos usuarios finales.
Por Emergia.net
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