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Las empresas pioneras que han desarrollado una estrategia en Internet descubren que ésta les ayuda a reducir sus costes significativamente. He aquí algunos ejemplos:
- Costes de comunicación global: el sitio web permite dar información detallada a cualquier persona interesada del mundo durante las 24 horas y los siete días de la semana. Imagine lo que costaría dar ese servicio por otros medios.
- Costes de gestión de la información: la burocracia se reduce, siendo más fácil la organización de la información. También disminuyen los errores, se agilizan los procesos y se facilita la gestión de los documentos.
- Costes de personal: se pueden automatizar y simplificar aquellas tareas más repetitivas y de menor valor añadido (toma de pedidos, facturación, información, etc.), liberando recursos para otras actividades.
- Costes de producción: el inventario de productos acabados y materias primas disminuye porque aumenta la producción bajo pedido. Las empresas tienen, también, mayor facilidad para concentrase en sus competencias esenciales y subcontratar todas aquellas actividades en las que no están especializadas.
Empresas como Cisco Systems, Dell Computers o General Electric conocen bien las ventajas de haber apostado fuerte por Internet en sus procesos de producción. Y su valor en bolsa lo refleja claramente. Sigue su ejemplo.
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